En estos 9 meses he llevado a cabo mi trabajo todo lo mejor que he podido.
Qué más daba si había que ir los sábados, si había que quedarse más tarde corrigiendo exámenes, preparando bailes o decoraciones para la fiesta del colegio.
Todo daba igual, porque poder compartir todo ese tiempo con ellos era lo mejor que podía hacer.
Pero todo eso llegó a su fin. El último mes, el peor. Veía que el tiempo se iba, que quería quedarme, pero por más que lo intenté (entrevistas de trabajo incluídas), nada se pudo hacer.
Ello no significa que no vuelva, ni mucho menos. Para mí Canadá ha significado, y sobre todo la gente que me he encontado, un punto de inflexión muy importante en mi vida.
Por todo ello, quiero agradecer de todo corazón a las personas que han hecho que esta etapa de mi vida me haya marcado para siempre.
Gracias Canadá y gracias familia!!!