viernes, 2 de noviembre de 2012

Halloween y mucho más...

No creáis que os tengo olvidados, es que no he tenido tiempo para ponerme manos a la obra.
Lo primero de todo es deciros que aquí la cosa está cambiando, y muuuuuuucho. Ahora ya se puede decir que el invierno ha llegado, aunque aún hay algunos canadienses que siguen diciendo que esto sólo es otoño, a pesar de que de máxima tengamos -3º y que haya mucha nieve, así que la que nos espera debe ser buena.

Al poco de escribir la última vez, seguí con mis paseos investigadores en la ciudad. Me fui hasta la universidad por unos caminos un poco escondidos pero...qué maravilla, qué cosa más bonita. Dan gusto los parques que tienen aquí. Si tienes bici o patines, y aún no ha nevado, puedes disfrutar como quieras. Hay un montón de senderos que te llevan de una parte a otra, y a otra, y a otra...

Esto sólo lo puedo hacer los fines de semana, porque entre semana llego a casa a eso de las 16:15 si la cosa se ha dado bien, si los niños son rápidos en recoger, si los padres han llegado a tiempo para recoger a los pequeños, y si el autobús llega a la hora que se supone tiene que llegar.

Y ahora sí, llegó la nieve. El lunes nevó bastante, pero lo que cayó ayer jueves, fue algo espectacular. Estuvo nevando desde las 7:00 de la mañana hasta las 5 y media de la tarde. Pero además muchísimo. Era muy bonito verlo. No sé calcularlo, pero unos 10 cm. sí que cayeron.

Y bueno, ya dicen que el primer día que nieva un poco en condiciones la ciudad es un caos. Y vaya si lo es. Nada de autobuses, y los que pasaban por supuesto no a la hora que debían, nada de taxis, las líneas de los taxis colapsadas...pero bueno, hoy viernes todo ha vuelto a la normalidad.
 
El fin de semana pasado se celebró parte de Halloween. Nosotras salimos un poco por la noche a ver lo que se cocía. El miércoles, que era el día real, en el colegio fue una auténtica locura. Los niños disfrazados, sin poder hacer con ellos nada en serio, sólo comer, comer y comer. Madre mía la cantidad de guarradas que se pueden comer en el colegio. Así normal que luego uno vaya con unos cuantos kilillos de más para casa, si es que esto es un no parar. En el colegio había mamás, unas ayudando con los disfraces, y otras con la comida. Galletas con mantequilla, palomitas de maíz, bolsas de chucherías de esas que ya vienen preparadas, galletas caseras, gelatina con forma de cerebro, arroz inflado con caramelo por encima y muchas más cosas. Todas bastante ricas.

Y hoy viernes, aunque no tenía que ir a ningún colegio, en Mill Creek hemos hecho pan de los muertos, que es un pan típico de Méjico, que lleva harina y levadura como todos los panes, y también huevos, leche y anís. La verdad que está rico. Y como ha sobrado mucha masa, hemos hecho uno para mí.

Ahora dentro de poco nos vamos a ver una película española, porque se celebra un festival de cine español, y como es la inauguración, hay como una especie de convite, así que seguiremos comiendo marranadas un día más...
Esta es la vida de Edmonton...

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